SUBSIDIO LITÚRGICO
CORONILLA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Esta devoción es parecida al rezo del Santo Rosario. Como guía, puede ser usado un rosario haciendo observación de las rúbricas marcadas en el presente subsidio.
A la hora oportuna, el que preside inicia diciendo:
Pres.: En el nombre del Padre, y del Hijo,
y del Espíritu Santo.
Amén.
Después, todos rezan el Alma de Cristo:
Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh, mi buen Jesús! Óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
A la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti. Para que con tus Ángeles y Santos
Te alabe y te bendiga por los siglos de los siglos.
Amén.
PRIMER DECENA
El Amor Infinito del Corazón de Jesús
El Amor Infinito del Corazón de Jesús
El que preside anuncia la decena y lee la primera meditación:
Pres.: Contemplemos el Corazón de Jesús, fuente inagotable de amor y misericordia. Desde la eternidad, Él nos ha amado y continúa llamándonos a vivir en su amistad. Su Corazón permanece abierto para acogernos, perdonarnos y fortalecernos en cada momento de nuestra vida. Pidamos la gracia de corresponder a tan grande amor con un corazón agradecido y fiel.
Después prosiguen. En lugar del Padre Nuestro, se dice:
Pres.: Jesús, manso y humilde de Corazón...
Haz mi corazón semejante al Tuyo.
En lugar de las 10 Aves Marías, se dice:
Pres.: Sagrado Corazón de Jesús...
En Vos confío.
Y concluye con el Gloria:
Pres.: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
En lugar de las 10 Aves Marías, se dice:
Pres.: Inmaculado Corazón de María:
Sé la Salvación del alma mía.
SEGUNDA DECENA
El Corazón Traspasado por Nuestros Pecados
El que preside anuncia la decena y lee la meditación:
Pres.: Miremos el costado abierto de Cristo en la Cruz. Cada herida nos recuerda cuánto sufrió por nuestra salvación. Su Corazón fue traspasado para que encontráramos refugio en Él y para que la humanidad recibiera el don de la redención. Ofrezcamos esta decena en reparación por nuestros pecados y por los de todo el mundo.
Después prosiguen. En lugar del Padre Nuestro, se dice:
Pres.: Jesús, manso y humilde de Corazón...
Haz mi corazón semejante al Tuyo.
En lugar de las 10 Aves Marías, se dice:
Pres.: Sagrado Corazón de Jesús...
En Vos confío.
Y concluye con el Gloria:
Pres.: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
En lugar de las 10 Aves Marías, se dice:
Pres.: Inmaculado Corazón de María:
Sé la Salvación del alma mía.
TERCER DECENA
El Corazón de Jesús, Fuente de Misericordia
El que preside anuncia la decena y lee la meditación:
Pres.: El Señor nunca se cansa de perdonar. Su Corazón es un océano de misericordia donde desaparecen nuestras faltas cuando acudimos a Él con sincero arrepentimiento. Encomendemos a quienes se sienten alejados de Dios, para que descubran la ternura y el perdón que brotan del Corazón de Cristo.
Después prosiguen. En lugar del Padre Nuestro, se dice:
Pres.: Jesús, manso y humilde de Corazón...
Haz mi corazón semejante al Tuyo.
En lugar de las 10 Aves Marías, se dice:
Pres.: Sagrado Corazón de Jesús...
En Vos confío.
Y concluye con el Gloria:
Pres.: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
En lugar de las 10 Aves Marías, se dice:
Pres.: Inmaculado Corazón de María:
Sé la Salvación del alma mía.
CUARTA DECENA
El Corazón de Jesús Presente en la Eucaristía
El que preside anuncia la decena y lee la meditación:
Pres.: Jesús permanece con nosotros en el Santísimo Sacramento, entregándose cada día como alimento para nuestras almas. En la Eucaristía encontramos el mismo Corazón que latió en Belén, que enseñó en Galilea y que se inmoló en el Calvario. Pidamos crecer en amor, respeto y adoración hacia la presencia real de Cristo.
Después prosiguen. En lugar del Padre Nuestro, se dice:
Pres.: Jesús, manso y humilde de Corazón...
Haz mi corazón semejante al Tuyo.
En lugar de las 10 Aves Marías, se dice:
Pres.: Sagrado Corazón de Jesús...
En Vos confío.
Y concluye con el Gloria:
Pres.: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
En lugar de las 10 Aves Marías, se dice:
Pres.: Inmaculado Corazón de María:
Sé la Salvación del alma mía.
QUINTA DECENA
El Corazón de Jesús, Esperanza del Mundo
El que preside anuncia la decena y lee la meditación:
Pres.: En medio de las dificultades, el Corazón de Jesús sigue siendo nuestra fortaleza y esperanza. Él conoce nuestras luchas, escucha nuestras súplicas y nunca abandona a quienes confían en su amor. Consagremos a nuestras familias, comunidades y al mundo entero al Sagrado Corazón, para que reine la paz, la justicia y la caridad entre todos los hombres.
Después prosiguen. En lugar del Padre Nuestro, se dice:
Pres.: Jesús, manso y humilde de Corazón...
Haz mi corazón semejante al Tuyo.
En lugar de las 10 Aves Marías, se dice:
Pres.: Sagrado Corazón de Jesús...
En Vos confío.
Y concluye con el Gloria:
Pres.: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
En lugar de las 10 Aves Marías, se dice:
Pres.: Inmaculado Corazón de María:
Sé la Salvación del alma mía.
Al concluir las 5 docenas, se reza:
Bendito, Alabado y Adorado sea el Sagrado Corazón de Jesús en el Santísimo Sacramento, en todos los Sagrarios del mundo, en cada momento, hasta el fin de los tiempos. Amén.
Después se reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.
LETANÍAS AL SAGRADO CORAZÓN
Después, de pie o de rodillas se canta o se lee la letanía:
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial,
Ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo,
Ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo,
Ten misericordia de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de bondad y amor,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, deseo de los eternos collados,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, generoso para todos los que te invocan,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, saturado de oprobios,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, triturado por nuestros pecados,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, atravesado por una lanza,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima por los pecadores,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, salvación de los que esperan en ti,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que mueren en ti,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos,
Ten misericordia de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Ten misericordia de nosotros.
ORACIÓN FINAL
Concluidas las letanías, el que preside con las manos extenididas dice;
Pres.: Oremos.
Dios todopoderoso y eterno, mira el Corazón de tu amadísimo Hijo y las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te ofrece; y concede benigno el perdón a quienes imploran tu misericordia. Por el mismo Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén.
BENDICIÓN FINAL
En este momento se hacen, si es necesario y con brevedad, los oportunos anuncios o advertencias al pueblo.
Después tiene lugar la despedida. El que preside extiende las manos hacia el pueblo y dice
Pres.: El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
El sacerdote bendice al pueblo, diciendo:
Pres.: La bendición de Dios todopoderoso, del Padre, del Hijo ✠ y del Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
Amén.
Luego despide al pueblo diciendo:
Pres.: Pueden ir en paz.
Pres.: La bendición de Dios todopoderoso, del Padre, del Hijo ✠ y del Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
Amén.
Luego despide al pueblo diciendo:
Pres.: Pueden ir en paz.
℟.: Demos gracias a Dios.