ANUARIO
ARQUIDIOCESANO
PRESENTACIÓN
"Suyo es el tiempo y la eternidad"
(Misal Romano, preparación del cirio pascual)
En la Vigilia Pascual proclamamos que Cristo es el Señor y Dueño del tiempo, Aquel que, al resucitar glorioso, vence la muerte y renueva nuestra vida. En Él la historia adquiere sentido, pues su Resurrección no es solo un acontecimiento del pasado, sino una realidad viva que continúa actuando en nosotros para realizar la salvación del género humano.
Muchos autores afirman que atarse únicamente al pasado puede impedirnos vivir plenamente el presente. Sin embargo, tampoco podemos olvidar nuestras raíces ni las experiencias que han marcado nuestro camino. El pasado, con sus luces y también con sus sombras, forma parte de la historia que nos ha permitido llegar hasta donde hoy estamos.
Por ello, es necesario mirar atrás con humildad y sabiduría, reconociendo tanto los aciertos como los errores. Solo así podremos aprender de la historia, que con justa razón ha sido llamada la maestra de la vida. Recordar no significa quedarnos detenidos, sino comprender mejor nuestro camino para caminar con mayor claridad hacia el futuro.
Vivamos, entonces, con gratitud el presente que Dios nos concede cada día. Agradezcamos los dones recibidos, las oportunidades de crecimiento y los desafíos que nos invitan a ser mejores. Aprendamos del pasado, valoremos el presente y caminemos con esperanza hacia el futuro.
Porque el Dueño del tiempo, Cristo resucitado, nos ha concedido el don de vivir cada instante bajo su gracia. A Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
M. Luis Román Galván
III Arzobispo de Medellín
La Arquidiócesis Metropolitana de Medellín fue erigida el 26 de junio de 2024 mediante el decreto papal Unitas Caelestis, promulgado por Su Santidad Juan Pablo VI. Dicho decreto estableció oficialmente la unión entre la comunidad hispanohablante y la comunidad matriarca de lengua portuguesa, dando origen a una nueva jurisdicción eclesiástica destinada a fortalecer la comunión entre ambas realidades pastorales.
El primer arzobispo de esta nueva sede fue Su Eminencia Reverendísima, Mons. Pablo, Cardenal Rudelli, quien dirigió al creciente rebaño arquidiocesano desde junio de 2024 hasta mayo de 2025. Pocos días después de la unión de ambas comunidades, en el mes de julio, fue concluida la construcción de la Catedral Metropolitana, lo que marcó el inicio de una etapa de consolidación y prosperidad para la nueva arquidiócesis.
Durante los primeros meses, el pueblo arquidiocesano caminó unido bajo la guía de su primer arzobispo. El 28 de diciembre de 2024 el Cardenal Rudelli aperturó la Puerta Santa del Jubileo Ordinario de la Esperanza 2025, recalcante en que la esperanza no defrauda.
Hacia abril de 2025 el Cardenal Rudelli presentó a la Santa Sede su solicitud de emeritación, tras haber ingresado al seminario, quedando así vacante la sede. Ante esta situación, el 3 de mayo de 2025 fue nombrado como segundo arzobispo de Medellín Su Excelencia Reverendísima, Mons. Luis Mario Mejía.
El 25 de mayo del mismo año se celebró solemnemente la Misa Crismal, durante la cual se bendicen los santos óleos que se utilizarán a lo largo del año en los sacramentos. Al mismo tiempo, Medellín se preparaba para un acontecimiento de gran relevancia eclesial: el Congreso Eucarístico Internacional 2025, para el cual se esperaba la visita de Su Santidad Clemente III. No obstante, pocos días antes del evento, el Santo Padre anunció su renuncia al ministerio petrino.
A pesar de ello, el Congreso fue inaugurado el 15 de junio bajo la presidencia del Arzobispo Metropolitano, Mons. Luis Mario Mejía. Durante cuatro días, la arquidiócesis acogió a comunidades provenientes de diversas partes del mundo, que se reunieron en oración, formación como preparación espiritual para la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo.
El 18 de junio fue recibido en Medellín el Cardenal Pietro Ferraz, quien al día siguiente, 19 de junio, presidió la celebración de la Solemnidad de Corpus Christi y clausuró el Congreso Eucarístico. Providencialmente, ese mismo día Clemente III dejaba oficialmente el gobierno de la Iglesia. Apenas dos días después, el 21 de junio, el Cardenal Ferraz fue elegido en el cónclave como el 43.º Pontífice de la Iglesia Católica presente en este mundo virtual, tomando el nombre de Benedicto VIII.
El 29 de junio de 2025, el segundo Arzobispo de Medellín recibió el palio arzobispal, bendecido e impuesto por Su Santidad Benedicto VIII. Desde entonces y hasta aproximadamente octubre del mismo año, la vida de la Iglesia particular de Medellín transcurrió con normalidad y prosperidad, caracterizándose especialmente por diversas ordenaciones diaconales y sacerdotales que fortalecieron la vida pastoral de la arquidiócesis.
Entre estos acontecimientos destacó la solemne ordenación sacerdotal celebrada el 3 de agosto de 2025, durante la cual más de cincuenta nuevos sacerdotes fueron ordenados para el servicio de la Iglesia. En esa misma celebración, presidida por el Santo Padre, Medellín recibió con alegría a cinco de sus diáconos, que fueron ordenados sacerdotes para servir en la comunidad arquidiocesana.
Asimismo, la Iglesia particular de Medellín participó activamente en las actividades de la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en la ciudad de Bahía en 2025, experiencia marcada por un profundo espíritu de fraternidad, encuentro y renovación del llamado vocacional.
Sin embargo, a comienzos de noviembre de ese mismo año surgieron algunas dificultades dentro del clero arquidiocesano. Una fracción significativa de sacerdotes presentó quejas ante la Nunciatura Apostólica contra el entonces obispo auxiliar, Mons. José Felex Franco, acusado de ejercer de manera indebida funciones propias del arzobispo. Según manifestaban, el gobierno pastoral de la arquidiócesis se encontraba debilitado ante esta situación.
Aunque el entonces Nuncio Apostólico, Mons. Luis Román Galván, intervino oportunamente para atender el conflicto, una parte del clero decidió separarse, provocando un cisma que dejó a la arquidiócesis profundamente debilitada, con apenas cuatro clérigos en comunión, sin contar a los obispos.
La situación fue presentada al Santo Padre, quien decidió actuar con prontitud. El 5 de noviembre de 2025 nombró a Mons. Luis Román Galván como tercer Arzobispo de Medellín, confiándole la misión de restaurar y fortalecer una arquidiócesis que se encontraba prácticamente fracturada.
Gracias a diversas acciones pastorales rápidas y a una reorganización acelerada de las estructuras eclesiales, la arquidiócesis comenzó a recuperarse. En menos de una semana, el clero pasó de cuatro a ocho sacerdotes, lo que permitió restablecer una curia estable y organizar adecuadamente la toma de posesión canónica del nuevo arzobispo.
Dicha celebración tuvo lugar el 15 de noviembre de 2025 y fue presidida por el Cardenal Prado, delegado para la ocasión por el Nuncio Apostólico.
A finales de noviembre, la Iglesia particular vivió la ordenación diaconal de un nuevo miembro para su clero. Posteriormente, la comunidad arquidiocesana celebró las fiestas decembrinas en un clima de profunda unidad cristiana y de amor a Aquel que nació para salvarnos.
El 26 de diciembre fue clausurada la Puerta Santa del Jubileo de la Esperanza 2025, en una solemne celebración presidida por el actual Arzobispo Metropolitano, marcando así el cierre de un tiempo de gracia especial para toda la arquidiócesis.
El 24 de enero de 2026 dieron inicio las fiestas patronales arquidiocesanas en honor a Nuestra Señora de la Candelaria. Durante estos días se celebró una solemne novena, acompañada de diversas celebraciones eucarísticas y actos de piedad popular que congregaron al pueblo de Dios en oración y devoción.
Las festividades concluyeron el 2 de febrero, en la Solemnidad de Nuestra Señora de la Candelaria, con una solemne celebración eucarística en la que, como signo de bendición para la Iglesia local, dos diáconos fueron ordenados sacerdotes para el servicio del pueblo de Dios.
Finalmente, el 8 de marzo el actual Arzobispo recibió el palio arzobispal de manos de Su Santidad. Desde entonces, la arquidiócesis continúa su caminar con normalidad y renovada prosperidad, confiando siempre en Cristo, Señor del tiempo y de la historia...

