Libreto | Toma de Posesión Canónica del IV Arzobispo Metropolitano

________________________________________
SANTA MISA SOLEMNE

TOMA DE POSESIÓN CANÓNICA
DEL
CARD. ROBERTO DELGADO
IV ARZOBISPO METROPOLITANO 
DE MEDELLÍN

PRESIDE
MONS. SAHID CARD. PRADO
OBISPO AUXILIAR DE MEDELLÍN

CATEDRAL BASÍLICA METROPOLITANA 
DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA
XXIII.VIII.MMXXVI
________________________________________

RITOS INICIALES

Una vez reunido, el obispo se dirige al altar con los ministros, durante el canto de entrada.

Cuando llega al altar, se inclina profundamente con los ministros, besa el altar en señal de veneración e inciensa la cruz y el altar. Luego se dirige con los ministros a las sillas.

Ante la asamblea reunida, terminado el canto de entrada, el obispo dice:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. 
        Amén.

El obispo saluda al pueblo diciendo:
La paz esté con ustedes.
        Y con tu espíritu.

El diácono u otro ministro debidamente preparado podrá introducir a los fieles en la misa del día.

LECTURA DE LAS LETRAS APOSTÓLICAS

Uno de los diáconos muestra las letras apostólicas al colegio de consultores y al canciller de la curia (quien levanta un acta). Al enseñárselos a ellos, es que el obispo toma posesión.

Después el Vicario General o uno de los presentes dan lectura a la bula de nombramiento desde el ambón y todos escuchan sentados.
_________________________________
 
BENEDICTUS EPISCOPUS
SERVUS SERVORUM DEI

Al dilecto hermano José Roberto Cardenal Delgado,
 hasta ahora Arzobispo Primado de México,
nombrado Arzobispo Metropolitano de Medellín,
salud y bendición apostólica.

El Señor, que no deja de asistir a su Iglesia con la fuerza del Espíritu Santo, dispone que las Iglesias particulares sean confiadas a Pastores que, en comunión con la Sede Apostólica, continúen la obra de la evangelización y conduzcan al Pueblo de Dios por el camino de la santidad.

La Arquidiócesis Metropolitana de Medellín, enriquecida por una vida eclesial estable, por la fidelidad de sus fieles y por el constante desarrollo de su acción pastoral, continúa ofreciendo abundantes frutos para el bien de toda la provincia eclesiástica. Con todo, la Iglesia nunca cesa de mirar al futuro, procurando suscitar nuevas vocaciones al ministerio sacerdotal y fortalecer las obras destinadas a la formación de quienes el Señor llama a su servicio.

Por ello, después de escuchar el parecer del Dicasterio competente y considerando cuanto conviene al bien de esa Iglesia Metropolitana, hemos juzgado oportuno confiarte su gobierno pastoral.

En virtud de la plenitud de Nuestra Autoridad Apostólica, te nombramos y constituimos Arzobispo Metropolitano de Medellín, trasladándote desde la Iglesia Primada de México, con todos los derechos, deberes y facultades inherentes al oficio, conforme a las normas del derecho canónico.

Disponemos, además, que, recibidas estas Letras Apostólicas, profeses la fe y prestes el Juramento de Fidelidad en presencia del Nuncio Apostólico, para que, observadas las prescripciones de la Iglesia, seas presentado solemnemente al Pueblo de Dios y tomes posesión canónica de la sede que hoy te confiamos.

Rogamos al Señor que, por intercesión de la Santísima Virgen María de la Candelaria, conceda abundantes frutos a tu ministerio, de modo que la Iglesia de Medellín persevere en la comunión, crezca en el ardor evangelizador y vea florecer numerosas y santas vocaciones al servicio del altar.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el día veinte de agosto del Año del Señor dos mil veintiséis, segundo de Nuestro Pontificado.

BENEDICTUS PP. VIII
_________________________________

Todos aclaman: 
        Te damos gracias, Señor.

El representante dirige unas palabras hacia el Arzobispo. El representante entrega el Báculo pastoral al Arzobispo y lo invita a sentarse en la Catedra.

SALUDO AL NUEVO ARZOBISPO

Después de la aclamación, de que se sentó en la cátedra, la primera dignidad del cabildo o el rector de la iglesia dirigen unas palabras de saludo al nuevo obispo.

Al terminar las palabras de saludo, una parte del clero y de los fieles, se acercan a la cátedra para manifestarle obediencia y reverencia al nuevo obispo.

Luego, omitido el acto penitencial y, si se cree oportuno el Señor ten piedad, el nuevo obispo, sin mitra y de pie, desde la cátedra invoca el gloria.

GLORIA

GLORIA A DIOS EN EL CIELO, 
Y EN LA TIERRA PAZ A LOS 
HOMBRES QUE AMA EL SEÑOR. 

POR TU INMENSA GLORIA TE ALABAMOS, TE BENDECIMOS, TE ADORAMOS, TE GLORIFICAMOS, TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR DIOS, REY CELESTIAL, DIOS PADRE TODOPODEROSO.

SEÑOR, HIJO ÚNICO, JESUCRISTO. SEÑOR DIOS, CORDERO DE DIOS, HIJO DEL PADRE; TÚ QUE QUITAS EL PECADO DEL MUNDO, TEN PIEDAD DE NOSOTROS; TÚ QUE QUITAS EL PECADO DEL MUNDO, ATIENDE NUESTRA SÚPLICA; TÚ QUE ESTÁS SENTADO A LA DERECHA DEL PADRE, TEN PIEDAD DE NOSOTROS. 

PORQUE SÓLO TÚ ERES SANTO, SÓLO TÚ SEÑOR, SÓLO TÚ ALTÍSIMO, JESUCRISTO, CON EL ESPÍRITU SANTO EN LA GLORIA DE DIOS PADRE. AMÉN.

ORACIÓN COLECTA

Terminado el himno, el Obispo, con las manos juntas, dice:
Oremos.
Dios nuestro, que en cada una de las Iglesias diseminadas por el mundo manifiestas a la Iglesia una, santa, católica y apostólica; haz que tu familia de Medellín permanezca unida a su pastor y, por el Evangelio y la Eucaristía, se congregue en el Espíritu Santo, para que manifieste dignamente la universalidad de tu pueblo y sea signo e instrumento de la presencia de Cristo en el mundo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
        Amén.


LITURGIA DE LA PALABRA
 
PRIMERA LECTURA
(Ez 34 11-16)

Como el pastor se ocupa de su rebaño,
así me ocuparé de mis ovejas
 
     - Lectura del libro del profeta Ezequiel.

Así habla el Señor:
¡Aquí estoy yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él. Como el pastor se ocupa de su rebaño cuando está en medio de sus ovejas dispersas, así me ocuparé de mis ovejas y las libraré de todos los lugares donde se habían dispersado, en un día de nubes y tinieblas. Las sacaré de entre los pueblos, las reuniré de entre las naciones, las traeré a su propio suelo y las apacentaré sobre las montañas de Israel, en los cauces de los torrentes y en todos los poblados del país. Las apacentaré en buenos pastizales y su lugar de pastoreo estará en las montañas altas de Israel. Allí descansarán en un buen lugar de pastoreo, y se alimentarán con ricos pastos sobre las montañas de Israel.

Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las llevaré a descansar -oráculo del Señor-. Buscaré a la oveja perdida, haré volver a la descarriada, vendaré a la herida y curaré a la enferma, pero exterminaré a la que está gorda y robusta. Yo las apacentaré con justicia.

Palabra de Dios.
        Te alabamos, Señor.
 
SALMO RESPONSORIAL
(Sal 53)

- Dios es mi auxilio, Él es mi auxilio.

SEGUNDA LECTURA
(Ef 1, 3-14)

Nos ha elegido en Él, antes de la creación del mundo
 
     - Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.

El nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido. 

En él hemos sido redimidos por su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia, que Dios derramó sobre nosotros, dándonos toda sabiduría y entendimiento.

El nos hizo conocer el misterio de su voluntad, conforme al designio misericordioso que estableció de antemano en Cristo, para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos: reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe, que es Cristo.

En él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano -según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad- a ser aquellos que han puesto su esperanza en Cristo, para alabanza de su gloria. 

En él, ustedes, los que escucharon la Palabra de la verdad, la Buena Noticia de la salvación, y creyeron en ella, también han sido marcados con un sello por el Espíritu Santo prometido. Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia y prepara la redención del pueblo que Dios adquirió para sí, para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios.
        Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
 
ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA!
ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA!
 
- PERMANEZCAN EN MÍ, COMO YO PERMANEZCO EN USTEDES. EL QUE PERMANECE EN MÍ Y YO EN ÉL DA MUCHO FRUTO.

ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA!
ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA!
 
Mientras tanto, el sacerdote, cuando se utiliza incienso, lo coloca en el incensario. El diácono, que proclamará el Evangelio, inclinándose profundamente ante el sacerdote, pide en voz baja la bendición:
Padre, dame tu bendición.

El sacerdote dice en voz baja:
El Señor esté en tu corazón y en tus labios, para que anuncies dignamente su Evangelio; en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

El diácono hace la señal de la cruz y responde:
Amén.

EVANGELIO
(Jn 13, 31-33a. 34-35)

Les doy un mandamiento nuevo:
ámense unos a otros
 
Después el que proclamará va al ambón, y dice:
El Señor esté con ustedes.
        Y con tu espíritu.

Lectura del santo Evangelio según san Juan.
y, mientras tanto, hace la señal de la cruz sobre el libro y luego sobre sí mismo, en la frente, la boca y el pecho.
        Gloria a ti, Señor.
 
Luego el diácono o el sacerdote, si procede, inciensa el libro y proclama el Evangelio.
     - Después que Judas salió, Jesús dijo:
«Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto.
Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes.

Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros. En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros».

Palabra del Señor.
        Gloria a ti, Señor.

Luego lleva el libro al Obispo, que lo besa en silencio y bendice al pueblo.

HOMILÍA
 
Luego se pronuncia la homilía, que es responsabilidad del obispo o algún ministro preparado.

PLEGARIA UNIVERSAL
 
Hermanos y hermanas: Presentemos nuestras súplicas a Dios Padre, de quien procede toda gracia, pidiéndole por las necesidades de la Santa Iglesia y de la comunidad de Medellín, reunida en este día de fiesta eclesial. A cada petición respondemos:
        Escúchanos, Padre de amor.
 
-  Por la santa iglesia de Dios, Para que, guiada por el Espíritu Santo, sea en el mundo entero signo visible del amor de Cristo, anuncio vivo del Evangelio y refugio de esperanza para todos los hombres. Roguemos al Señor.
 
- Por el santo padre y los obispos, Para que el Señor los conserve en la fe, la sabiduría y la fortaleza, y mantenga a toda la Iglesia unida en la caridad y en la comunión apostólica. Roguemos al Señor.

Por nuestro nuevo Arzobispo, Roberto Delgado, Para que el Señor lo colme de los dones del Espíritu Santo al asumir el gobierno pastoral de esta Arquidiócesis; para que, a ejemplo de Cristo Buen Pastor, guíe con amor, prudencia y celo apóstolico a esta Iglesia que peregrina en Medellín. Roguemos al Señor.
 
- Por el presbiterio, la vida consagrada y los fieles laicos de Medellín, Para que reciban a su nuevo pastor con fe y alegría, y unidos en un solo corazón, colaboren con entusiasmo en la edificación del Reino de Dios y la misión evangelizadora. Roguemos al Señor.

- Por las familias, los enfermos, los más necesitados y quienes viven alejados de Dios, Para que experimenten la solicitud materna de la Iglesia, encuentren en Cristo la verdadera paz y descubran la misericordia infinita del Padre. Roguemos al Señor.

- Por todos nosotros aquí congregados, Para que renovemos nuestro compromiso bautismal, reconociéndonos miembros vivos del Cuerpo de Cristo, y seamos testigos auténticos del Evangelio en la sociedad. Roguemos al Señor.
 
Dios y Padre nuestro, que has querido dotar a tu Iglesia de la guía de los pastores, acoge las oraciones que te presentamos con fe en la toma de posesión de este nuevo ciclo pastoral para Medellín. Por Jesucristo nuestro Señor.
        Amén.


LITURGIA EUCARISTÍCA

Terminado lo anterior, comienza el canto para el ofertorio. Mientras tanto, los ministros colocan sobre el altar el corporal, el purificador, el cáliz, la palia y el misal.

El obispo, de pie junto al altar, toma la patena con el pan y, teniéndola con ambas manos un poco elevada sobre el altar, dice en voz baja:
Bendito seas, Señor, Dios del Universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

Después, deja sobre el corporal la patena con el pan.
El diácono, o el sacerdote, vierte vino y un poco de agua en el cáliz, orando en silencio.

Después, el obispo toma el cáliz y, teniéndolo con ambas manos un poco elevado sobre el altar, dice en voz baja:
Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

Después deja sobre el corporal el cáliz.

Luego, el obispo, inclinado profundamente, reza en silencio. Y, si es oportuno, inciensa las ofrendas, la cruz y el altar. Después el diácono, u otro ministro, inciensa al obispo y al pueblo.

El obispo, de pie en el centro del altar, dice:
Oremos, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso
        El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
 
Luego el obispo dice la oración sobre las ofrendas:
Señor Dios, al celebrar el memorial del inmenso amor de tu Hijo, te suplicamos que el fruto de su acción salvadora sirva, por el ministerio de tu Iglesia, para la salvación del mundo entero. Por Jesucristo, nuestro Señor.
        Amén.
 
PREFACIO
La iglesia congregada a imagen de la trinidad
 
El sacerdote comienza la plegaria eucarística con el prefacio. Dice:
El Señor esté con ustedes.
        Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.
        Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
        Es justo y necesario.

El obispo prosigue el prefacio.
     - En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Tú has querido reunir de nuevo, por la Sangre de tu Hijo y la fuerza del Espíritu, a los hijos dispersos por el pecado; de este modo tu Iglesia, congregada por virtud y a imagen de la Trinidad, se muestra ante el mundo como Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu, para alabanza de tu infinita sabiduría.

Por eso, unidos a los coros de los ángeles, te alabamos llenos de alegría:

En unión con el pueblo, concluye el prefacio, cantando el himno.

SANTO

SANTO, SANTO, SANTO ES EL SEÑOR, DIOS DEL UNIVERSO. LLENOS ESTÁN, EL CIELO Y LA TIERRA, DE TU GLORIA.

¡HOSANNA EN EL CIELO!

BENDITO EL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR.

¡HOSANNA EN EL CIELO!

PLEGARIA EUCARÍSTICA 
PARA DIVERSAS CIRCUNSTANCIAS I
La iglesia en camino hacia la unidad
 
El celebrante, con las manos extendidas, dice:
CP
Santo eres en verdad y digno de gloria, Dios que amas a los hombres, que siempre estás con ellos en el camino de la vida. Bendito es, en verdad, tu Hijo, que está presente en medio de nosotros cuando somos congregados por su amor, y como hizo en otro tiempo con sus discípulos, nos explica las Escrituras y parte para nosotros el pan.
 
Junta las manos y, manteniéndolas extendidas sobre las ofrendas, dice:
CC
Por eso te rogamos, Padre misericordioso, que envíes tu Espíritu Santo para que santifique estos dones de pan y vino, 
Junta las manos y traza el signo de la cruz sobre el pan y el cáliz conjuntamente, diciendo:
de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.

Él mismo, la víspera de su Pasión, en la noche de la Última Cena,
Toma el pan y, manteniéndolo un poco elevado sobre el altar, continúa:
tomó pan, te bendijo, lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciendo:

Se inclina un poco.
TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.

Muestra al pueblo la hostia consagrada, la deposita luego sobre la patena y hace una genuflexión en adoración.
 
Después prosigue:

Del mismo modo, acabada la cena,
Toma el cáliz en sus manos y, manteniéndolo ligeramente elevado sobre el altar, continúa:
tomó el cáliz, te dió gracias y lo pasó a sus discípulos diciendo:

Se inclina un poco.
TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL, PORQUE ESTE ES EL CALIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA QUE SERÁ ENTREGADA POR USTEDES Y POR MUCHOS PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.

HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

Muestra el cáliz al pueblo, la coloca sobre el corporal y hace una genuflexión en adoración.
 
El celebrante prosigue:
CP
Éste es el Sacramento de nuestra fe.
    Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

Después, el celebrante, con las manos extendidas dice:
CC
Por eso, Padre Santo, al celebrar el memorial de Cristo, tu Hijo, nuestro Salvador, a quien por su pasión y muerte en cruz llevaste a la gloria de la resurrección y lo sentaste a tu derecha, anunciamos la obra de tu amor, hasta que él venga, y te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de bendición.

Mira con bondad la ofrenda de tu Iglesia, en la que se hace presente el sacrificio pascual de Cristo que se nos ha confiado, y concédenos, por la fuerza del Espíritu de tu amor, ser contados ahora y por siempre entre en número de los miembros de tu Hijo, cuyo Cuerpo y Sangre comulgamos.

    C1: Renueva, Señor, a tu Iglesia que está en Medellín, con la luz del Evangelio. Consolida el vínculo de unidad entre los fieles y los pastores de tu pueblo, con nuestro Papa Benedicto, nuestro Arzobispo Roberto Delgado, nuestro Obispo Auxiliar Sahid  Prado y todo el orden episcopal, para que tu pueblo brille, en este mundo dividido por las discordias, como signo profético de unidad y de paz.
 
    C2: Acuérdate de nuestros hermanos, que se durmieron en la paz de Cristo y de todos los difuntos, cuya fe sólo tú conociste: admítelos a contemplar la luz de tu rostro y dales la plenitud de la vida en la resurrección.

Y, terminada nuestra peregrinación por este mundo, concédenos, también, llegar a la morada eterna donde viviremos siempre contigo y allí, con santa María, la Virgen Madre de Dios, su esposo San José, con los apóstoles y los mártires, con Santa Laura Montoya, y en comunión con todos los santos, te alabaremos y te glorificaremos por Jesucristo, Señor nuestro.
 
Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, sosteniéndolos elevados, dice:
CP o CC
Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
        Amén.


RITO DE COMUNIÓN
 
Una vez que ha dejado el cáliz y la patena, el obispo, con las manos juntas, dice:
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado; digamos con fe y esperanza:
        Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal

El celebrante prosigue él solo:
Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
        Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.

Después el obispo dice en voz alta:
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
        Amén.

Y añade:
La paz del Señor esté siempre con ustedes
        Y con tu espíritu.

Luego, si se juzga oportuno, el diácono, o el sacerdote, añade: 
- Como hijos de Dios, intercambien ahora un signo de comunión fraterna.

Y cada uno, según la costumbre del lugar, se manifiesta entre sí paz, comunión y caridad; el sacerdote da la paz al diácono y a los demás ministros.
 
Luego, el sacerdote parte el pan consagrado sobre la patena y coloca un trozo en el cáliz, orando en silencio.

Se canta o se dice:
CORDERO DE DIOS

CORDERO DE DIOS QUE QUITAS, EL PECADO DEL MUNDO, TEN PIEDAD DE NOSOTROS.

CORDERO DE DIOS QUE QUITAS, EL PECADO DEL MUNDO, TEN PIEDAD DE NOSOTROS,

CORDERO DE DIOS QUE QUITAS, EL PECADO DEL MUNDO, DANOS LA PAZ.

El celebrante hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo un poco elevado sobre la patena, lo muestra al pueblo, diciendo:
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
        Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

Después de comulgar, los ministros se acercan a los que quieren comulgar y les presenta el pan consagrado, diciendo a cada uno de ellos:
El Cuerpo de Cristo.
         Amén.

Al terminar de repartir la comunión, el obispo puede ir a la sede. Si se juzga oportuno, se pueden guardar unos momentos de silencio o cantar un salmo o cántico de alabanza.

Y todos, junto con el sacerdote, oran en silencio durante unos momentos, a no ser que este silencio ya se haya hecho antes.

COMUNIÓN ESPIRITUAL

Todos rezan la oración:
Creo, Jesús mío, que estáis realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Os amo sobre todas las cosas y deseo recibiros en mi alma. Pero como ahora no puedo recibiros sacramentado, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
 
Después el obispo, con las manos extendidas, dice la oración después de la comunión.
Oremos.
Padre de misericordia, acrecienta y conserva en esta Iglesia tuya la integridad de la fe, la santidad de costumbres, la caridad fraterna y la religión pura, y, ya que no dejas de alimentarla con la Palabra y el Cuerpo de tu Hijo, guíala siempre bajo tu protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
        Amén.


RITO DE CONCLUSIÓN
 
BENDICIÓN SOLEMNE
(Apostólica)
 
En este momento se hacen, si es necesario y con brevedad, los oportunos anuncios o advertencias al pueblo.
 
Después tiene lugar la despedida. El sacerdote extiende las manos hacia el pueblo y dice:
El Señor esté con ustedes.
        Y con tu espíritu.

Bendito sea el nombre del Señor.
        Ahora y para siempre

Nuestro auxilio es el nombre del Señor.
        Que hizo el cielo y la tierra.

Y la bendición de Dios todopoderoso, del Padre , del Hijo y del Espíritu Santo , descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
        Amén.
 
Luego el diácono, o algún ministro, despide al pueblo, diciendo:
Pueden ir en paz.
        Demos gracias a Dios.

Después el sacerdote se retira a la sacristía.

© Arquidiócesis Metropolitana de Medellín-Radio Candelaria
Todos los Derechos Reservados

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente